jueves, 28 de octubre de 2010


                   
Viviendo una Noche

Gota a gota se escuchaba caer la lluvia sobre el pavimento, el viento soplaba suave y delicadamente,  el parpadeo que producía las luces de los faroles descompuestos alumbraba a media luz el largo camino empedrado que llegaba hasta el parque.
El silencio era profundo y angustiante, la soledad de la noche acompañaba la dulce melodía producto del choque de las ramas de los arboles, la luna era suplantada poco a poco por nubes cargadas de lluvia y oscuridad.
El tiempo se congela.  De entre la niebla sale Arturo,  un gabán hasta los pies protege su cuerpo, zapatos negros hacen juego con el maletín de cuero que lleva en su mano. Gotas de la fría lluvia recorren su rostro enojado, la prisa se hacía presente en la rapidez de sus pasos atravesando el umbral del parque.
Arturo se detiene un momento, algo ha llamado su atención, es un frágil destello de luz blanca que sale de una de las banquetas que se encuentra al final del parque. La curiosidad puede más que la prisa por llegar a su destino, lentamente se acerca, se muestra algo precavido, de repente unos ojos tristes levantan su mirada. Arturo algo desconcertado observa a la mujer  vestida de blanco sentada en la banqueta, se cubre de la lluvia con un paraguas  de color rojo, y a su lado se encuentra un libro del que se cruzan solas una y otra vez las hojas, el viento esta soplando fuerte.
Arturo esta deslumbrado por el bello color azul  de los ojos de la misteriosa mujer. El silencio  se mira interrumpido, ¿qué hace aquí señorita?, pregunta Arturo, la mujer sonríe y le contesta: ¿no le parece interesante  la noche de hoy?, Arturo algo abrumado contesta: es muy tarde ya, está lloviendo, y hace frio. Porque no se sienta un momento, se sorprendería de todo lo que puede mirar y escuchar en medio de esta larga noche, contesta La mujer. Arturo algo desconcertado, se olvida de la prisa y se  toma un momento para acompañarla.
Como se llama, pregunta Arturo, mi nombre es Paz, responde la mujer. Nuevamente el silencio gobierna todo el lugar. Paz empieza a susurrar: Escucha la brisa que sopla fuerte  y mueve nuestros cabellos, la lluvia que danza antes de caer y morir en el suelo, la hermosa melodía del juego de las ramas en los arboles.
Arturo cierra los ojos; se entrega a la tranquilidad que invade su cuerpo. La armonía se hace presente en todo el lugar.  Despacio se empieza a reincorporar nuevamente al mundo del que por unos segundos ha logrado escapar. Abre sus ojos, que buscan a Paz, pero no la encuentran. Observa  que la lluvia ha parado, y el viento sopla cada vez más fuerte. Se toma unos minutos, se levanta y retoma su recorrido, cruzando entre la luz que brinda la luna que brilla mágica y secreta en medio de la noche.

                                      

miércoles, 27 de octubre de 2010

Reencuentro

¡¡¡Que hermosa habitación!!! Fue ron las primeras palabras que salieron de sus labios, Marco acababa de entrar en la que sería su nueva habitación, el refugio donde podría escuchar el silencio que tanto ansiaba. Miraba el cuarto una y otra vez, sus ojos no dejaban de maravillarse, brillaban como los rayos de sol sobre el césped en una hermosa tarde de domingo, paso sus manos por las cortinas, suaves y delicadas, de un bello color celeste,  toma unos minutos para descansar  en la cama de madera que estaba en el centro de la habitación, extiende su brazo para tomar un libro que descansaba inerte sobre el nochero que hacia juego con la cama, el closet y el escritorio. Un suave olor a pino y vainilla llenan la habitación de tranquilidad.
Marco se levanta de la cama y se dirige al espejo que cuelga en la pared junto al closet, mira su reflejo, cabello castaño, ojos marrones, tez blanca, una sonrisa se escapa de sus labios, dulce y juguetona, enreda sus dedos en el cabello, ha quedado sorprendido por lo que esta mirando, se encuentra un tanto diferente, claro está han pasado 8 años desde que se miro por última vez en aquel espejo. Se acerca a la ventana recoge las corinas, y deja que el viento circule lento por toda la habitación, su mirada ahora se dirige al jardín, un aire de misterio acompaña al viento que recorren cada rincón y cada objeto que ahí se encuentra.
Millones de recuerdos enredan la mente de Marco, el aire de las mañanas frías, el miedo a la oscuridad en medio de la noche, que siempre terminaban con un dulce abrazo de su madre, los diferentes juegos, las risas, las primeras lágrimas de amor. Un suspiro logra escaparse y mezclarse entre las ramas de los arboles del jardín, Marco se estremece, la lluvia ha empezado a caer se logra escuchar los pequeños golpes al caer sobre las hojas marchitas que han caído al césped.
Marco cierra la ventana, deja recogidas las cortinas, camina despacio hacia su cama, se recuesta levanta su mirada que se escapa por los cristales  y llega hasta la luna la misma luna de hace 8 años atrás, mágica, hermosa, llena de secretos, de historias y sueños.