miércoles, 15 de septiembre de 2010

Historia

Una Noche Diferente

Es un día martes, son las 8:20 pm.  En medio de la calle se puede notar a lo lejos las sombras de 3 pequeños niños cuya edad no sobrepasa los 12 años,  hablamos de Luis, Clara, y Jorge.  Lentamente se acercan a mi puerta, como es normal preguntan si tenemos  papel, cartón o plástico.
Como siempre su rostro refleja angustia, ansiedad, miedo y un gran cansancio.  Tiemblan de frio, hoy está lloviendo y el torso de los pequeños está cubierto solamente con un camiseta. Jorge el menor en edad empieza a llorar, también tienen hambre.  Mi mamá mira a los niños fijamente y con la voz un poco quebrantada les invita a entrar a la casa, para que puedan comer algo y protegerse de la lluvia. Los niños están sorprendidos, se miran entre sí, responden con el brillo de sus ojos y una amplia sonrisa al tiempo que mueven la cabeza afirmando que sí. 
Un Corto Descanso
Ya en la casa mamá se dirige a la cocina por algo caliente para los pequeños,  ellos esperan en silencio, mamá regresa con sopa, aún no ha terminado de servir cuando inesperadamente se rompe el silencio por parte de los niños, Clara empieza a hablar.
“se parece a la sopa que nos daba Martha”
Mamá sonríe y pregunta quién es Martha, Clara nuevamente y sin dar oportunidad a Luis o a Jorge decide responder.
“Martha es la señora que vivía con nosotros, ella era muy buena, nos cuidaba, ¿recuerdas  Luis?
Ella te curo del dolor de estomago”
Luis no contesta, continúa en silencio, Jorge ha terminado la sopa, pero continúa con hambre, le pide un poco más a mamá, mientras ella le sirve otro plato le pregunta a Clara que paso con Martha. Esta vez Luis contesta por Clara
“Martha se fue, disculpe señora ya nos tenemos que ir, mi papá nos está esperando y todavía tenemos que pasar por muchas casas recogiendo los cartones”
Mi mamá le contesta que se esperen un poco más, mientras deja de llover así de paso podrán descansar un poco, sin embargo Luis en un tono de regaño afana a Jorge para que termine de comer y así puedan marcharse.

Historia de Vida
Clara se acerca a mamá y le dice en un tono casi de susurro que Luis está enojado, mi mamá pregunta porque,  Clara le contesta cambiando un  poco el tono de la voz:
“Martha es la mamá de Jorge, ella llego a vivir con nuestro papá, y era muy buena conmigo y con mi hermano, Luis la quería mucho al igual que yo, ella salía con nosotros en las tardes y en la noche a pedir el cartón y plastico, pero un día cuando nos despertamos ella no estaba, y mi papá nos dijo que nunca más regresaría. Ahora salimos solos mis hermanos y yo”
Jorge ha terminado Luis se levanta lo toma de la mano y le grita a Clara que ya tienen que marcharse, mamá les pregunta que si su papá se encuentra cerca del barrio, no quiere que salgan solos es algo tarde ha pasado una hora aproximadamente,  Luis mira a los ojos a mamá y le contesta que su padre está recolectando por los barrios cercanos papel y cartón, agradece por la comida y emprenden otra vez su camino en la fría y oscura noche, mamá los mira desde la puerta, Luis se detiene un momento gira su cabeza  y mueve su mano en forma de despedida, grita gracias, hasta el próximo martes,  Dios la Bendiga. Mamá cierra la puerta mientras repite Dios los Bendiga a ustedes.

6 comentarios:

  1. linda historia, muy buena descripcion aunque este en mi 1 persona esta excelenete me gusto mucho, felicidades.

    ResponderEliminar
  2. buena historia pero esta en primera persona el ejercicio era en tercera persona

    ResponderEliminar
  3. buena historia, felicitaciones

    ResponderEliminar
  4. Excelente historia, escrito, y de verdad se nota la calidad del escrito, Cata una de mis escritoras favoritas, te felicito...

    ResponderEliminar
  5. la historia tiene un toque de misterio que me agrada mucho, tienes buena redaccion aunque algunas palabras deberian ser un poco menos comunes o mas tecnicas. en general muy buen escrito :)

    ResponderEliminar
  6. Sensible observación. El éxito de esta historia consiste en la capacidad del escritor de salir de sí mismo para viajar al corazón de los otros. A desprendernos de nuestras propias preocupaciones para entender las preocupaciones de los demás y escribir sobre ellas. Estuvo atenta la escritora para no dejar pasar esta historia de tres niños que llegó a visitarla a su casa para darle una lección de vida. Hermosa historia.

    ResponderEliminar